domingo, 1 de mayo de 2011
Un viento fuerte, mucho frio y cielo tapado de nubes. Era madrugada y saliamos de un boliche, decidimos dirigirlos hacia un lugar más privado para poder hablar más tranquilos y tener privacidad. Tenía miedo a ser lastimada, usada y dejada, pero desde el primer minuto que me senté junto a él el miedo desapareció. Ese frío se convierto en calor, ese viento fuerte se convirtió en un viento suave y cálido y ese cielo tapado de nubes en un cielo despejado y estrellado. En ese momento lo miré y me di cuenta que no podía estar lejos de él ni un segundo más, lo tome del cuello lentamente y lo besé. Terminamos haciendo el amor. No hay palabras para describir el momento, fue lo más puro y lindo que habíamos vivido. Un "TE AMO" en ese momento significaba más que cien mil abrazos y besos. Terminamos y no quisimos soltarnos más. Nos teníamos el uno con el otro y eso nos bastaba para ser felices. ¿Por qué tuvimos que llegar a este punto para sentir ese amor tan intenso? ¿A caso no nos cuidamos en su debido momento? Y no hablo de un cuidar físico nada más, también hay que cuidar los sentimientos. Respetarse, vivir el uno para el otro. Buscar el bien común. Siempre buscar las cosas buenas de las cuales aferrarse. Amarse. ¿Para qué pelear? Si sabes que te vas a casar conmigo.
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